viernes, 4 de octubre de 2024

Un mono de la Ciudad

 

Orangután. Foto Zoo de Barcelona
Orangután. Foto Zoo de Barcelona

Estimado Director de Lo Full,

Permita que me presente. Me llamo Pepito Grillo y soy un mono del Zoo de Barcelona. Acabo de leer la carta que ha enviado a su revista Carmín, el señor loro que reivindica a su especie como la substituta de la humana, en un futuro próximo.

Con todo el respeto hacia el Loro Carmín, es mi obligación puntualizar que los monos (uso ese término para incluir a toda la familia de los primates menos los Sapiens Sapiens), a pesar de la mala prensa que tenemos, seguimos siendo la especie preferida para continuar la evolución natural de la vida en el Planeta allí donde ustedes la van a dejar. Y no lo digo por divagar ni por las películas que todos conocemos y que así lo abonan. Lo digo porque es de cajón que así sea, cuando estamos tan cerca de los humanos en la escala evolutiva y genética de la vida.

Sepa, señor Director, que los monos hace siglos por no decir milenios nos hemos puesto en la cola de la escala evolutiva, afín de ser los mejor posicionados cuando llegue el momento de convertirnos en sus sucesores.

Poco a poco, nuestros genes han ido evolucionando. Lo hemos hecho siguiendo unos estándares diferentes a los de ustedes, cómo le diría, más relajados y desenvueltos en nuestra relación con el entorno y la naturaleza.

Es verdad que no hemos llegado todavía a la sofisticación vocal de los loros, tan evolucionada, ni a sus capacidades cinéticas en las cuestiones del vuelo, pero para eso proponemos políticas de colaboración, conscientes de que disponer de sus facultades nos puede ir muy bien. Por eso hemos decidido en asamblea, otorgar a los loros la función de ser nuestros portavoces en los paraninfos mundiales del Planeta. Lo digo para tranquilizar a nuestros compañeros de Reino. Podría extenderme en otras colaboraciones pensadas, con compañeros como los burros, grandes amigos nuestros, las tortugas y los elefantes, en el caso de que quede alguno cuando nos toque intervenir., Pero la carta se alargaría demasiado.

Lo que nos preocupa es el estado en que nos van a dejar nuestras ciudades y los campos colindantes, el territorio, como les gusta decir a ustedes: todo estropeado y hecho una birria. Para eso tenemos proyectos de regeneración de la especie humana para que, llegado el momento del cambio, sus grandes capacidades manuales pongan las cosas en su sitio trabajando a destajo en los nuevos quehaceres bajo nuestras órdenes, bien implantadas por el Reino Animal en su conjunto. Y no se preocupan los humanos vivos, no habrá revancha y los trataremos bien.

Nos sorprende a los monos del Zoológico esta actitud de ‘gamberros de patio de escuela’ que muestran sus políticos y representantes, como si el mundo fuera un gigantesco patio de escuela en el que los matones y los abusadores tuvieran campo libre. Notamos a faltar la figura del Director de escuela, para que les impongan justos castigos y les pongan deberes y penitencias como se hacía antes en las escuelas. Creo que esto ha desaparecido y quizá sea esta una de las razones de que estos comportamientos se han generalizado, asustados los maestros de los chicos malos y grandullones, a los que jamás plantan cara.

Nosotros tenemos previsto que sean nuestros compañeros orangutanes los encargados de poner orden en el mundo cuando alcancemos a controlarlo, pues su sabiduría es mil veces superior al más sabio de los humanos sabios, si es que queda alguno de ellos. Su autoridad se impone siempre por la senda de la tranquila indiferencia.

Por eso nos dirigimos a ustedes, humanos difuntos de la revista Lo Full, convencidos de que son los únicos con los que podemos parlamentar y llegar a acuerdos de cara al porvenir. Para ello proponemos organizar un pequeño foro de muertos, loros y monos del Zoológico, aprovechando que nuestros recintos están cerca, afín de discutir el futuro del mundo, y estudiar también la pequeña sociología problemática de las sociedades que nos rodean, con esta manía a la división que les ha dado a sus naturales vivos. Sabemos que esos temas no tienen solución, pero los encuentros servirán para ir preparando el día de mañana y entendernos los que creemos en un provenir sano, donde difuntos, monos, loros y otras especies sean los portavoces acreditados del Planeta.

Y, por supuesto, seremos sensibles a lo Lo tortosino, en nuestras alocuciones en catalán.

Le saluda atentamente

Pepito Grillo, orangután del Zoo de Barcelona